Descripción del Problema

¿Quien soy y de dónde vengo?

Mi nombre es Juan Francisco Palacios González, soy originario de la ciudad de Tepic, en el estado de Nayarit. Nací el 11 de octubre de 1984 y soy hijo único. Mi historia como persona y profesionista se ha desarrollado en esta ciudad que tanto amo. Aquí comenzó mi formación académica en el preescolar “Fernando Montaño”, donde cursé los dos ciclos escolares, pasé después a la Escuela Primaria “Fernando Montaño” y de ahí a la Escuela Secundaria Técnica No. 1 “Jesús Romero Flores” donde finalizó mi adiestramiento en la educación básica.

El curso de la educación media superior lo realicé en el Centro de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios No. 100 (CETIS) de donde me gradué como técnico en computación, éste fue un momento decisivo para encaminar mis pasos hacia la carrera profesional que elegí. Debo aceptar que desde que comencé la preparatoria yo sabía que quería ser ingeniero en sistemas computacionales, no sabía porque, pero sabía que eso quería estudiar. Meta que logré en julio de 2007 egresando del Instituto Tecnológico de Tepic.

Cabe aclarar que mi madre es una maestra jubilada, y que tiene mucho que ver en la elección de esta problemática, desde pequeño trató de convencerme de estudiar en la Escuela Normal de nuestra ciudad, propuesta que rechacé en repetidas ocasiones por tres razones principales: 1.- desde mi experiencia como hijo de una maestra, más aún, de una maestra como mi madre que se empeñaba en cumplir con bastante sobra su trabajo y que se preocupaba por la vida y el futuro de sus alumnos, comprendí que era un trabajo desgastante, exigente, que no me permitiría disfrutar momentos importantes con mi familia y eso no era lo que yo deseaba para mi vida. 2.- porque conocía la forma de trabajo del docente de aquellos tiempos, tuve la oportunidad de acompañar a mis padres en sus trabajos y estudios, ambos son maestros en educación, y desde mi soberbia, no encontraba ningún reto en memorizar conceptos, escribir láminas y exponer ante la clase, hoy entiendo que la función y la preparación de un docente va mucho más allá de eso, pero en aquellos tiempos no lo comprendí. Yo quería estudiar algo que representara un verdadero reto y esfuerzo, fue por ello que elegí la ingeniería. Y por último 3.- no me sentía capaz de transmitir información, conocimiento, destrezas a otras personas, especialmente a niños y adolescentes, ya que, si comprendía que el trabajo docente es tocar vidas, no solo pasar información e una materia, sino en verdad moldear y ayudar a formar a una persona, con todo lo que esto conlleva.

Mientras cursaba la carrera, tuve la oportunidad de realizar mi servicio social con la Ing. Olivia Treviño, quien era la encargada de la oficina de Gestión de la Calidad del Tecnológico, mientras algunas de las carreras, entre ellas la mía, se encontraban en proceso de certificación. Este contexto me permitió ampliar mi visión de lo que sería mi vida profesional y fue decisivo para finalmente tomar la carrera docente como elemento fundamental de mi vida.

Debido a la intensa carga de trabajo de la oficina de gestión de la calidad, la Ing. Treviño, quien además era mi maestra, debía ausentarse en repetidas ocasiones de su práctica docente, lo que me permitió suplirla en algunas de las materias que ella impartía. Fue ahí donde descubrí la belleza, la importancia y el compromiso de la función docente. Fue ahí donde me enamoré de la docencia. Pude participar como suplente por 3 meses en total y aprendí las bases de esta noble profesión.

Una vez concluida la carrera, decidí hacer el examen de oposición para ingresar al sistema educativo, obteniendo el segundo lugar en mi categoría, lo que me permitió comenzar a trabajar en una secundaria dentro de la ciudad, la Escuela Secundaria Técnica No. 53 “Ramón G. Bonfil” donde comencé a tener acercamientos con los estudiantes y su entorno ya que únicamente me desempeñaba como tutor. Ahí comencé a notar la problemática que intento abordar en esta maestría: la participación de los padres de familia en el proceso educativo. El contexto social, cultural y económico de esta institución es muy peculiar, ya que, a pesar de encontrarse situada dentro de la ciudad, se encuentra en una de las colonias populares de la misma, es por ello que en el turno vespertino donde me tocó laborar, se presentaban ya desde ese entonces problemáticas muy específicas como: ausentismo, bajo aprovechamiento, abuso de sustancias tóxicas por parte de los alumnos y sus familiares, abandono escolar y problemas en la conducta de los alumnos, solo por mencionar algunos. En mi papel de tutor no encontraba como hacer frente a todas estas problemáticas para ayudar a mis compañeros profesores a mejorar los resultados esperados, por lo que hice uso de la herramienta más cercana que tenía, mi madre, consideré que su larga experiencia en la docencia me ayudaría a encontrar soluciones a estos retos a los que como colectivo docente nos enfrentábamos, su aportación en ese momento ha sido la misma hasta ahora, ella tomaba como ejemplo mi propio desempeño escolar, que ha sido de éxito hasta el momento, ella decía: “Para que un estudiante tenga éxito en la escuela, sus padres deben comprometerse y trabajar en el proceso de enseñanza – aprendizaje”, esas palabras siguen teniendo sentido en mi práctica docente. A partir de ese momento comencé a hacer citas con algunos padres de mis tutorados para intentar conocerlos, adentrarme en su entorno, identificar la dinámica familiar, sin embargo, a 3 meses de estar laborando ahí fui transferido al que hoy sigue siendo mi centro de adscripción, la Escuela Secundaria Técnica No. 1 “Jesús Romero Flores”, en donde hasta la fecha laboro y donde la situación es muy parecida a la escuela que describí con anterioridad.

A partir de que comencé a estudiar en la maestría he retomado el conocer a las familias de mis alumnos, aunque con menor éxito que la primera vez, las circunstancias de las familias son diferentes a las que ya había conocido, pero convergen en los mismos resultados con los estudiantes: bajas calificaciones, poca o nula convicción por el estudio, falta de interés, y desde mi punto de vista y de acuerdo a lo que pude descubrir en entrevistas a alumnos, un cierto desinterés por parte de los padres sobre el desempeño escolar de los alumnos.

Algunos de los puntos más importantes que pude descubrir en las entrevistas que realicé a mis compañeros docentes son:

  1. El docente cree que los alumnos no encuentran motivación para estudiar.
  2. El docente cree que el padre de familia sólo está interesado en que el alumno apruebe, más no en si está aprendiendo o no.
  3. El docente no conoce a fondo el contexto de donde provienen sus alumnos, no conoce a sus familias ni el medio donde se desenvuelven.
  4. El docente y el padre de familia no toman acuerdos conjuntos acerca de la educación y el desempeño escolar de los alumnos.

Hay también situaciones que llaman la atención en las respuestas de los alumnos:

  1. El alumno tiene deseos de superación.
  2. El alumno cree que sus padres no se comprometen de manera suficiente con su educación.
  3. El alumno siente que necesita apoyo, pero no es capaz de identificar las áreas de su vida en las que lo requiere.
  4. El alumno sabe reconocer sus puntos débiles.
  5. El alumno cree que sus padres y maestros deben tener una visión compartida de las expectativas en el ámbito escolar.

También tuve la oportunidad de entrevistar a padres de familia, y puedo rescatar lo siguiente:

  1. El padre de familia reconoce que no se involucra de manera suficiente en la educación de sus hijos.
  2. El padre de familia explica que los horarios de trabajo y las necesidades del hogar son un obstáculo en la participación activa en el proceso educativo.
  3. El padre de familia reconoce la función docente.
  4. El padre de familia desea proporcionar motivación a sus hijos para continuar estudiando, pero requiere apoyo para saber cómo hacerlo.

También tuve la oportunidad de observar a mis compañeros docentes en su práctica dentro del aula, y la gran suerte de observar la dinámica familiar en casa de dos de mis alumnos encontrando las siguientes características:

1.- en la observación de la práctica docente de mis compañeros pude percibir que son respetuosos con sus alumnos, enérgicos y estrictos en la consecución de objetivos y la elaboración de productos (tareas, trabajos, proyectos, etc.), sin embargo también caí en cuenta que conocemos a un porcentaje muy bajo de los padres de nuestros alumnos, no tenemos una relación con ellos, las únicas oportunidades en las que conversamos con ellos son dos: cuando se le manda llamar al padre y este asiste para atender un problema de disciplina con los muchachos, o cuando nos toca, como maestro, presidir la reunión de entrega de calificaciones. Ambos escenarios me parecen, en lo personal, poco atrayentes y motivantes para forjar relaciones que permitan acompañar al estudiante y tomar decisiones sobre su educación.

2.- La observación de la dinámica familiar en casa fue una experiencia muy enriquecedora por muchos motivos, pero me gustaría describir lo que encontré en cada caso.

Caso 1.- se trata de un alumno con un rendimiento escolar favorable, se destaca por ser uno de los alumnos que entregan sus trabajos y tareas, que cumplen dentro de clase, atentos y dispuestos en las actividades dentro del aula, pero lo que encontré en casa no fue precisamente lo que imaginaba. El alumno vive en una colonia popular de la ciudad, en un nivel económico bajo, estudia en el turno vespertino, por lo que realiza las tareas y trabajos encomendados en la escuela por la mañana, es el menor de 3 hijos, uno de sus hermanos trabaja y el otro estudia en la preparatoria por la tarde, sus padres no se encuentran con él por las mañanas, pero él mismo refiere que tiene un horario establecido para hacer tareas, se expresa de su familia con mucho amor y respeto, especialmente a su madre, quien también trabaja, cuando lo acompañé a casa fue por la noche, saliendo de la escuela, sus padres ya nos esperaban, pero les pedí que actuaran como lo harían normalmente, como si yo no estuviera ahí, nos ofrecieron cenar, y mientras lo hacíamos la familia compartió sus experiencias en el día, la madre de familia visita la escuela con regularidad para preguntar por los avances de su hijo, por lo que ya nos conocíamos y el ambiente fue muy agradable. Los padres me empezaron a hacer preguntas sobre la dinámica de las clases, los avances de su hijo y pedían apoyo para saber cómo seguir ayudando a la educación de su hijo. Pude, en este caso, comprobar que la familia estaba formando a sus hijos en valores cívicos y que existen lazos familiares óptimos para el desarrollo integral de los individuos. Unos días antes de salir de vacaciones de Semana Santa, el padre del alumno nos visitó en la escuela y pudo charlar con varios compañeros maestros sobre el desempeño escolar de su hijo, especialmente en donde el muchacho refería que tenía mayores conflictos.

Caso 2.- es el caso de un alumno de bajo aprovechamiento escolar, con problemas de disciplina y faltas en la mayoría de las clases, se ausenta durante varios días de la escuela. Vive en casa de su abuelita, no conoce a su papá y su mamá trabaja durante todo el día. También tuve la oportunidad de acompañarlo a casa por la noche, donde conversé con los integrantes presentes de la familia: la abuelita, la madre y una tía. La abuelita es quien pasa más tiempo con él, a la tía ya la conocía pues había asistido a un citatorio por una falta del muchacho. La mamá refiere que su trabajo la absorbe durante todo el día, por lo que le es imposible asistir a la escuela. La tía asiste a los llamados de la escuela, pero no se adentra en la educación del muchacho. Tanto la tía como la mamá dicen que la abuelita sobreprotege al chico. Me comentaron que el muchacho no tiene un horario fijo para realizar tareas, nadie le pregunta si hay o no trabajos por entregar, solamente la madre, cuando lo recuerda, le pregunta “¿cómo vas en la escuela?”. Este chico vive en una colonia de clase media, la madre trabaja en una dependencia de gobierno del estado y la tía en el IMSS.

La verdad, esperaba otro contexto familiar en estos dos alumnos, no solo por los resultados académicos de los muchachos, sino por su presencia, sus actitudes y sus características.

 

JUSTIFICACIÓN

La familia es el primer grupo donde el ser humano se forma, es el más importante en la vida del hombre, en ella nace y se desarrolla durante los primeros años de vida, la influencia en todos los aspectos es innegable, cada hombre o mujer, al formar una familia transmiten a sus hijos los modos de actuar con los objetos, formas de relación con las personas, valores, normas de comportamiento social, que reflejan mucho de lo que ellos mismos, en su temprana niñez y durante toda la vida, aprendieron e hicieron suyos en sus respectivas familias. Así se crea un ciclo que se repite constantemente.

En algunas tesis doctorales se sostiene que la relación entre familia y escuela es trascendental para la formación integral del ser humano. La necesidad de colaborar estrechamente padres de familia y maestros permitirá desarrollar e incrementar competencias en el individuo que favorezcan su integración y adaptación al medio de forma dinámica.

Dentro del modelo educativo vigente, se considera al padre de familia como un elemento fundamental del proceso educativo, por lo que se requiere de su participación constante y comprometida para favorecer el desarrollo de sus hijos y lograr los propósitos de la educación básica.

Para el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE), la participación dinámica, colaborativa e incluyente del padre de familia en la educación, es uno de los principales factores para el éxito académico de los alumnos y una variable fundamental para el desarrollo social de las comunidades.

Para autores como Pincheira, la participación educativa de Padre, Madre y/o Apoderado/a en el ámbito educativo, en ocasión está condicionada por la creencia, no generalizada pero latente, de que la intervención no tiene un impacto importante porque, se considera si no hay problema en el rendimiento académico del alumno es suficiente y satisfactorio.

 

OBJETIVO

Es por ello que considero de vital importancia el estudiar la participación de los padres de familia en el proceso de enseñanza – aprendizaje para diseñar procesos, actividades y contextos en los que se puedan integrar a los miembros de la familia como parte de una comunidad educativa que ayude a elevar el rendimiento académico y mejorar la convivencia escolar en la escuela secundaria.

Específicamente espero diseñar un plan que acerque al padre de familia a la escuela, para que muestre interés en la formación de sus hijos, integrándolos en actividades sugeridas en casa y dentro de las horas hábiles de clase según sea el caso.

También deseo hacer un programa prototipo de actividades que incluyan al padre de familia no sólo en mi materia, sino en el resto de materias del currículo, con ayuda de mis compañeros docentes para medir avances en el rendimiento académico de los alumnos.

Finalmente, diseñar actividades lúdicas en espacios y tiempos establecidos que favorezcan la sana convivencia entre pares y entre familias, crear una escuela de familias, donde maestros, alumnos, personal administrativo, de apoyo, directivos y padres de familia puedan conocerse y crear lazos que promuevan un ambiente de cordialidad dentro de la escuela.

 

LA PREGUNTA

¿Puede la participación activa del padre de familia en el proceso educativo elevar el nivel académico de los alumnos y la sana convivencia dentro de la escuela?

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